martes, 1 de enero de 2013

Este día primero del Año 2013, soñé con toda mi familia. Soñé con sus defectos, así como también soñé con todo el afecto que les tengo y lo feliz que me siento cuando los veo y estoy con ellos, creo que precisamente por el hecho de que somos familia y algo en mi les pertenece y viceversa. Es un reencuentro con lo que eres y lo que quieres ser, con tu esencia.

Como siempre no recuerdo bien el sueño completo, pero lo redactaré parte por parte como lo vaya rememorando.

Estabamos en casa de mi tió Eduardo, con mi prima Lulu y pimpon, hablando acerca de la relación que tenían ellos con su hermana y de su caracter. Así como de sus intentos de suicidio y depresiones. Yo les hablaba a su vez de la mala relación con mi hermana y también les hablaba de mis hijos, de las nuevas habilidades que he conseguido con ellos y trataba de retomar la lactancia, trataba de alimentar a una cucaracha (este sueño realmente es repugnante recordarlo pero así fué y en el sueño fué lo más normal), lograba hacerlo y de repente dejaba que la cucaracha se fuera a seguir su camino. Mis primos si bien estaban sorprendidos, asentían cordiales ante el hecho.
De pronto estaba con todas mis tías y escuchaba a mi niño toser, ellas trataban de hacerse cargo y preparar o propner algún remedio para que el bebé ya no tosiera, sin embargo ibamos de un lugar a otro visitando ya a mi tía Vico en su casa, de pronto estuvimos en la tienda de mi tía Carmela y esperaba a que me atendiera por que estaba despachando a alguien más. Igual de pronto llegaba mi tía Lulú ataviada en un hermoso vestido negro, luciendo una figura esbelta y juvenil, llegaba  muy orgullosa con su porte y acompañada con mi tío Juanito con su carisma y encanto que siempre he querido tanto, haciendo comentarios agradables y llenando el ambiente con un clima cálido y cordial.

Mi mamá no estaba pero le platicaba los aconecimientos por el teléfono. De pronto decidimos ir a un centro comercial a dar un paseo y extrañamente no éstaban disponibles las puertas normales de acceso, solo se podía accesar a través de un cristal abierto ubicado en una parte alta de las paredes de vidrio, personal muy agradable del centro comercial estaban auxiliandonos para entrar. Ibamos varios familiares, estaban también los niños de mi tía Marcela y otros cuantos que lograron subir el banco, alcanzar la mano de la persona que te ayudaba a subir; entrar y dar el salto para bajar dentro del centro comercial. Yo de pronto pensé que era muy dificil y no lo haría sin embargo vi que una persona similar a mi en complexión lo lograba y decidí hacerlo. Increiblemente logré dar el gran salto para alcanzar la mano de la persona en el centro comercial, ésta me jaló hacia arriba y entré sin problema de la misma manera en la que baje. Ya estando adentro disfruté un paseo por interminables tiendas que no me reprensentaban nada, lo que vibraba a mi alrededor era mi familia con la que caminaba sin mayor uniformidad, cuidaba y no perdia de vista mi niño Leo que corría libre por todos lados y de pronto dejabamos a algunos que se detenían a ver algunos artículos en alguna tienda. Pero siempre seguía adelante acompañada por mi familia. Si bien no recuerdo a nadie en especifico que caminaba conmigo recuerdo que siempre me sentí acompañada.

No hay comentarios:

Publicar un comentario